Muchos opinan que es una locura
no estar empapado de los acontecimientos que nos rodean,
que eso es vivir ‘fuera de la realidad’.
Sobre todo en lo que respecta a las noticias
que inyectan rabia, desamor, resentimientos, dolor, angustia…
¿Hasta cuándo?
El tiempo no se detiene
y la vida nos tambalea con señales de alerta
que muchos no ven más allá de lo evidente.
Se quedan viendo el marco, en vez de ver el paisaje.
(figurativamente hablando).
Ya no deseo ver/oír/leer nada que me aleje de la vida
y me acerque a la muerte…
Igualmente la muerte, como dice aquél escrito anónimo,
‘tiene buena memoria y nunca se ha olvidado de nadie’.
Yo elijo vivir mi vida en PAZ y ARMONÍA.
Cualesquiera que sean los años que aún me quedan por vivir,
elijo vivirlos en alegría,
toda la que me pueda procurarme con mis recursos presentes.
Hay personas que elijen vivir pendiente
de aquellos que viven para ver qué cosa nueva inventan
para lograr que otros sean miserables
y se alejen de lo que verdaderamente es significativo en la vida.
¡Y lo peor del caso (o lo mejor)
es que a aquellos no les importa un comino si tú eres o no feliz!
¿Vas a continuar jugando el juego que ellos crearon para ti?
Como decía el maestro Eleazar grynbal:
‘¡Juego suma cero!’
Entonces la opción es tuya y sólo tuya.
Yo, por mi pate,
elijo procurarme una vida lo más feliz posible,
con los recursos que poseo,
sin darle crédito a quienes hacen lo posible
por amargar la vida de la gente.
Todos estos eventos ‘apocalípticos, naturales o no naturales,
que han estado sucediendo cada vez con mayor frecuencia:
Haití, Nueva Zelanda, Japón, Birmania…
terremotos, tsunamis, ciclones, volcanes extintos de nuevo en erupción…
todo ello es un recordatorio,
una llamada de atención,
hacia el hecho de vivir en el presente,
en el aquí y ahora,
con plenitud.
Lo que no quiere decir vivir ‘la vida loca’,
sino una vida consciente, real,
centrada en lo que es verdaderamente significativo:
compartir en AMOR INCONDICIONAL,
y disfrutando a plenitud y con agradecimiento
cada situación que la vida y Dios te regalan.
Siendo feliz con la felicidad de otros,
especialmente cuando eres tú quien la procura.
Poner atención en desapegarse cada vez más y más
de TODO lo que te ‘ata’;
especialmente de los sentimientos negativos y tóxicos.
Independientemente de,
y a pesar de,
todos los acontecimientos del mundo,
¡haz de tu vida una que valga la pena vivir!
Y eso sólo puedes hacerlo tú,
nadie lo hará por ti.
Oportuno recordar ese sabio refrán:
“¡Ayúdate, que Dios te ayudará!”
¿Acaso crees que Dios va a hacer tu tarea?
¡Él te respeta demasiado para hacerlo!
Te ha dotado de múltiples dones, virtudes y cualidades
para que las uses a tu favor
y al servicio de otros.
Como dice el título de un librito que una vez leí:
“¡Sólo TÚ puedes hacerte feliz!”
Gisela Echeverría G.
Marzo 2011
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